México necesita ser escuchado

Estuvieron encerrados sin las mínimas condiciones para sobrevivir, tras haber sido abandonados a su suerte. Los abandonaron no sólo el pollero que les cobró, en principio, mil 800 dólares para cruzarlos al otro lado, sino también las autoridades mexicanas, su país, que no les brindó opciones para estudiar, para trabajar, para tener una vida digna.