alejandra barrales padres gritan

La revista Child Development publicó los resultados de un estudio de investigación cuya conclusión es un mensaje de alarma: gritarles a los hijos puede ser tan malo como aplicarles castigos físicos, y podría causar problemas de conducta y de desarrollo emocional.

De acuerdo con el estudio investigadores de la Universidad de Pittsburgh ( Pensilvania ) y de la Universidad de Michigan, determinaron que una disciplina verbal severa por parte de los padres resultó especialmente perjudicial para los niños de entre 10 y 12 años de edad y para los adolescentes. Este estudio duró dos años y se comprobó que los muchachos cuyos padres gritaban como método de disciplina eran más propensos a sufrir problemas de conducta y para expresarse. Los efectos de la disciplina verbal y los insultos frecuentes fueron comparables a la agresión física ( como dar nalgadas o golpes).

Anteriormente ya se había probado que los niños que padecen violencia verbal son afectados en su autoestima, existe un aumento en la agresividad hacia los demás y una mayor incidencia delictiva.

Es importante destacar que el tipo de gritos considerado maltrato verbal o emocional no se reduce a gritarles a los hijos. Es una forma constante de agresión psicológica que a menudo aumenta hasta el nivel de llegar a insultos o humillación verbal. A esto nos referimos no al regaño justificado y expresado en buenos términos.

En realidad lo que estamos proponiendo es poner fin a los malos hábitos de comunicación; porque además cuanto más se humille ,grite o maltrate al niño menos nos escucharan.

Gritar causa una reacción fisiológica en los padres e hijos. Porque frente a la frustración nuestro cerebro libera cortisol, una de las hormonas del estrés. Conclusión: no es bueno para ninguna de las partes involucradas.

En el caso d ellos niños, su cerebro sigue el mismo patrón: sus niveles de cortisol se elevan a  causa del estrés y sus emociones se apoderan de ellos; entonces o se paralizan no hacen nada y no escuchan nada con claridad , o responden gritando o haciendo un berrinche.

Como adultos tenemos que trabajar en nuestro autocontrol para poder ayudar a los niños con el suyo. Imagínense regañando a sus hijos porque se gritan y pelean entre ellos gritándoles o insultándolos… Le estamos dando un mensaje contradictorio : “ No grites aunque yo lo hago…”

Antes de perder el control como padres inhalen y exhalen mientras piensan si vale la pena gritar o no por esa falta o mal comportamiento en particular. Dedicar tiempo a recapacitar y elegir mi modo de reaccionar es fundamental y valiosisimo. Si me tomo unos momentos para respirar y pensar en si vale la pena o no pelear, lo más probable es que no grite.

Pero no te tortures demasiado cuando pierdas la paciencia, todos lo hace,os en algún momento. Todos los padres gritan y siempre y cuando no sea frecuente ni humillante, no por fuerza es perjudicial.

Los niños necesitan aprender que sus acciones tienen consecuencias y entender que sus padres sienten y expresan una gama de emociones. Por su parte los padres tienen que ser indulgentes con ellos mismos, porque criar niños es un trabajo duro pero sumamente gratificante.

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  1. Es muy importante saber este tipo de cosas porque aveces creemos corejir a nuestros niños con acciones como gritar y no sabemos el mal que les hacemos y también aveces hay que saber cual es la mejor forma de castigarles cuando es necesario.

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